El buen tiempo nos acompaño durante todo el viaje haciéndonos disfrutar del pedaleo. Esquivamos cualquier avería o lesión que hubiera echado al traste las ilusiones de mucho tiempo. Tras cruzar la última frontera de Europa, las gentes de los pueblos por los que pasábamos nos recibían con los brazos abiertos, dándonos lecciones de hospitalidad. Incluso el percance del cierre de Pakistán, a la postre, nos trajo consecuencias positivas y la variante del sur de India nos alejó de un crudo invierno (el más frío de los últimos 50 años).
Quizás, las velas de Maritxu, los rezos del tío José Antonio o los símbolos religiosos que nos iban regalando de buena fe las gentes del camino, hayan contribuido a alejar los malos espíritus de este par de incrédulos.
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ole 13
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